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Tal vez la primera noticia de una hazaña de natación de fondo de la que se tiene noticia nos la dé a conocer una famosa leyenda helénica. Es la historia de

Leandro y Hero.

Leandro se había enamorado de una joven y hermosa sacerdotisa llamada Hero. Aunque los dos eran griegos, vivían separados por un brazo de mar de una anchura de unos 30 estadios (algo más de 5.700 metros, curiosamente la casi la distancia de nuestra Travesía). La familia de Hero se oponía a estos amores, lo que, unido a la condición de sacerdotisa de ella, hacía de esa unión algo casi imposible.

Pero ambos se amaban intensamente, y Leandro pidió a Hero que fuese su esposa y decidieron unirse en secreto. Pero para verse tenían que ocultarse de quienes e oponían a su amor. Para ello Leandro atravesaba el estrecho a nado cada anochecer, guiado por un candil que su amada cuidaba cada noche de encender en lo alto de una torre donde le esperaba ansiosa, volviendo Leandro de su aventura antes de cada amanecer.

Llegado el invierno y con él el mal tiempo, la hermosa Hero ponía especial atención en cubrir el candil con su manto a fin de que el huracanado viento no

lo apagara. Pero una noche, ¡funesta noche!, sea que Hero no lo encendiera por olvido o  que se le apagara por el fuerte viento, Leandro no pudo orientarse y vapuleado por tempestuosas olas y agotado de luchar contra el mar, no pudo resistir más y finalmente sucumbió. Hero le esperó angustiada en vano durante el resto de la noche. Sólo a los primeros rayos de la luz del sol naciente vio con  horror a su amado Leandro ahogado, flotando su cuerpo al pie de la torre.

La infeliz y bella Hero se dio cuenta de lo que había sucedido y perdiendo la cordura, en su terrible dolor, se precipitó desde lo alto de la torre, hundiéndose junto a Leandro en el mismo mar que antes los había separado.

Se dice que los cuerpos de ambos aparecieron juntos. Un poeta escribió de ellos:

Así, después de la muerte,

Lograron los dos amantes

Unidos verse cual antes,

Burlando su infausta suerte.

De esta leyenda también se acuñó una moneda o medalla de la época, rescatada para su observación en los museos y en la que aparece un nadador que nos ha servido de inspiración para nuestro logo.